lunes, 2 de junio de 2014

Té, quiero.



Te quiero.
Pero no ese modo que esconde dos mentiras, diecisiete excusas y ninguna llamada.

Te quiero,
como me gustaría no haberlo hecho nunca.
Con el miedo que provocas,
con tus más

y tus más

y tus más

justo antes de tus menos.

Y mis más,

por tus manos.

Tus alas,
y mi insomnio,
tus copas de más
y mi falda de menos
cuando menos
menos
menos
das
menos
espero.

Te quiero,
como si no lo hubiera hecho nunca antes,
como la última vez,
como la salida sin emergencia,
como la emergencia sin salida.

Te quiero más que a las flores,
y menos que mañana.

Como a mi libro favorito
cuando aún no lo he empezado y ya pienso en cómo hacer que no acabe.

Te quiero,
porque pudiendo no hacerlo, lo hago,
porque haciéndolo siento que no puedo dejar de hacerlo,
porque sin dejar de hacerlo no puedo irme
sin ti,
porque sin ti, las horas son una película en la que aprieto los ojos
y contigo los abro
para no verla,
y sólo mirarte a ti.

Te quiero,
porque no he encontrado forma de dejar de hacerlo,
no pienses que no puedo,
no puedo por pensar,
y si lo pienso, me muero.

Te quiero besar.

No me pidas que te lo explique,
de verdad que puedo.




jueves, 22 de mayo de 2014

Sóplame el agua.


El miedo es un beso.



Llevo media vida buscando alguien que sepa mis puntos débiles
y no pueda parar de hacerles cosquillas.

Alguien que baile todas esas canciones horribles
sólo por verme la risa.

Alguien que sepa cuál es mi película favorita,
y sin qué serie podría irme a dormir, pero no quiero.

Que sepa con qué canción bailo y qué canción canto.

Que apunte a mis monstruos
y me bese después.

Que no quiera convencerme de nada,
que no me pida salir a bailar,
porque sabe que es la única forma de sacarme.

Alguien que juegue
con el gato, con el perro y el ratón,
pero nunca cómo.

Alguien que no pregunte por qué, ni por qué no,
pero que tampoco me dé motivos para preguntárselo.

Alguien que saque helado del congelador,
para comernos la pena.

Que cambie el agua de las flores del jarrón.
Por vino.
Y se quedó.

Que me dé mucho
pero que mucho
sueño.
Y me los cumpla todos.

Alguien que no necesite estar con otras para ver que las comparaciones son odiosas.

Que me eche de menos cuando esté,
porque sabe de sobra lo que tiene sin necesidad de perderlo.

Alguien que prefiera complicarse la vida a vivir sin mí.


En definitiva; alguien tan distinto a ti, que me dé vértigo mirarle a los ojos, y verme ahí escondida. 



martes, 13 de mayo de 2014

Vuelve, que no hay flores.



Últimamente no escribo, y lo que escribo lo borro, y lo que borro lo olvido. Pero no os preocupéis, no estoy tan mal, sólo busco el tiempo que nos hace falta a todos. Y lleno la falta de todo con cosas del futuro.
A lo loco. Qué sería de mí haciendo todo lo que quiero sin necesidad de pensar tanto. Qué sería de mí, y qué será.
Os dejo lo que la primavera me está dejando a mí. Tranquilos, no tengo alergia.





¿Quién ha dejado una nota en el contestador?

Los niños de dos años no saben nada del amor y son mucho más felices.

¿A qué llamas tú flor? Devuélveme mi cactus.

Mi corazón pedalea y se mete tres hostias cada dos metros.
Tu corazón es de naranja. Y me has salpicado.

¿De dónde viene todo ese miedo? Te quiero.

A mis alas les falta el vuelo de su falda.

¿Sobreviviremos otra vez a la muerte?

A mí que me rieguen los ojos, y que seas tú.

Estoy temblando. 
Cuánto, amor de otras. Cuánto.

¿Te quedarás cuando yo me haya ido?

Te aseguro que eras tú a quien miraba con los ojos de edificio mal cerrado y en ruinas.

Perdón por llegar tarde. Ojalá me esperes siempre.

Con ella también te has acostado.
Te ha costado
la mitad de algo.

Así no se puede tener corazón.
Ni razón.
¿Me falta?

Gilipollas
no vas a ser solamente tú.
Ni yo.

Es la falta de tiempo quien me empuja a soltar toda esta nada.
Y ella.
En el centro
de esta puta ciudad.

Ella
y yo.
Pero tú
Esta vez
no.




lunes, 12 de mayo de 2014

Tiene nombre de ciudad porque es una ciudad.


- Me voy a ir.
- ¿Irte dónde? Si aún es pronto.
- Verás... no, no es pronto, estamos justo a tiempo de saltar. Y yo prefiero irme a estamparme contra el suelo de tus recuerdos. No quiero nadar en ciudades sin mar, ni quiero volar por donde pisas, que ya bastante me cuesta respirar.
- No entiendo nada.
- Que lo sé, joder. Que sé con cuantas te has acostado y con cuantas has querido hacerlo. Y no da igual, pero no vayas a darme explicaciones. No me interesa saber las mentiras que pueden llegar a salir por tu boca. No está vez. 
Tampoco se te ocurra decir "lo siento", porque si sientes algo supongo que es un vacío tal que ni tú misma puedes soportarlo.
Así que me voy. De vez en cuando me cagaré en la puta pronunciando tu nombre, no te preocupes, me va a costar un poco olvidarte.
Quizás beba de más cuando te eche de menos, y bese otras bocas cuando ni si quiera te pases por mi cabeza.
Pasearé las calles que no tienen nada que ver contigo, pero mucho con el resto.
Conduciré por cualquier carretera emocional que me lleve hasta un estado anímico.
Sacaré lo que quiera que quiera sacar,

o a otra a bailar.

Voy a hacer lo que sea. De verdad, lo que quiera y tenga que ser. Me da igual si te das cuenta o si la pierdes, no necesito para nada que lo hagas.



viernes, 14 de marzo de 2014

¿Nunca has soñado con despertar?


Camino con los ojos mirado al suelo por si acaso me piso el corazón. Y le encuentro dando volteretas por tu recuerdo, como una hoja de papel. Apareces y lo conviertes en avión, como si de una canción de Luis Ramiro se tratase.
Me dueles tanto que me sigue pareciendo poco el resto.
Te veo muy enamorada conmigo y nunca de mí y se me acumula el exceso de información que me rompe en mil pedazos, y ya sabes que soy más de cortarme que de echarte.
Y eso que te echo mucho de menos, y eso que el menos es más cuando se trata de quererte odiándote, como se odian los objetos perdidos que nos empeñamos en buscar una y otra vez, desesperados. Como si no nos fuéramos a morir nunca.
He vuelto a verte poniendo calientes las copas, cuando el tiempo no hacía absolutamente nada.
Me he visto pasando el tiempo perdido y he vuelto a cerrar el libro.
Te quiero tanto que me dejaría. Pero sigo pensando que el amor y tú tienen muy poco que ver conmigo, ya me explicarás de dónde sale todo este desamor.


Siempre diferentes por igual, siempre en el jardín de los vecinos que nunca nos han gritado para que paremos el ruido, siempre esperando a que el semáforo se ponga en verde en lugar de besarnos en mitad del paso de peatones, siempre pidiendo que nos salven, con lo bonito que sería no tener que hacerlo, joder. Siempre siendo nunca mucho tiempo.


Y es que, si me dan a elegir entre tú y la poesía, renuncio.  


jueves, 6 de febrero de 2014

No me odies tanto, y ódiame peor.


Un día me desperté y no quería salir,
quería quedarme dentro,
de lo que soy,
muy quieta,
pero haciendo tanto,
tanto ruido que casi te resultase insoportable
no besarme.

Apunté en un papel todos mis propósitos
como si de la primera vez se tratase,
porque es.
Y sigo sin estar preparada para escribir tu nombre,
ni poner tu foto;
cómo voy decirte que te tengo
si eres mentira.
Pregunto.
Debes saber que si te pones oscura, va a llover.

Nos hemos perdido
ganando
mucho
más
sexo.

Yo, que no he tenido ni puta idea de ti,
te cruzas como si nada
y yo me ahogo entre tanto
o entre tan poco.

Anda, no te enfades, camina más despacio. - Te digo.
Que te jodan. - Me escupes.
Y que seas tú. - Te dedico.
Te ríes.
Menudo sueño estás hecha.

No tienes ni puta idea,
no puedes pedirme que no te tenga.
Pienso dejar tu nombre apuntado en ese papel,
hasta apuntarte en mi agenda
con el dedo,
dentro
de
ti.

Las cosas claras.
Y que seas una.





martes, 14 de enero de 2014

Contigo, sin mí.

Ya lo dice Irene: La mentira será piadosa, pero tú eres una hija de la gran puta.


Mira, no me funciona salir de casa, y menos cuando lo hago sin corazón. Porque te lo has quedado tú, y yo me he quedado en una casa en la que huele a tabaco pero no fuma nadie.
A ver si va a ser tu recuerdo...

Borro demasiado para lo poco que escribo, y es que no encuentro forma de decirte todo lo que dueles para que te des cuenta. Que yo ya la he pagado toda, y sales cara.
Lo cierto es que me estabas mintiendo. No te molestes en negarlo; no creo en nada que me haya destruido antes. ¿Me explico?

Fumo poquísimo para lo rota que estoy.

Y es que, dejar de seguirte por mirar a otro lado - que me lo están pidiendo – se está convirtiendo en una lucha entre lo que siento, y lo que nunca quise sentir.

Tengo demasiado sueño, y otra vez es culpa tuya; me he pasado toda la noche sin dormir mirando esas malditas fotos.

Verás: me declaro en guerra. Y declararme es quererte muy fuerte, pero en guerra es odiándote.
No sé.
No me quedan vasos para mirar por dónde se nos ha ido el amor,
no queda, amor,
ni voy a llamarte, vida,
porque no hay vida después de la muerte.
No soy pájaro en mano, ni sé dónde vuelo. Pero tú abres la puerta y te cuelas cortándome las alas y el intento de despegar.
Y te pegas.
Y me pego,
la hostia.

Que soledad es preciosa de lejos, pero de cerca es una zorra arropando a otra mientras le jura que va a quedarse, y se sirve otra copa.
Bebes por dos. Que te he visto. Y ser feliz, y te he querido matarte. No me perdones, no sabes lo que no te digo.

Incomprensión declarándose a imposible con presión,
pero sin mí.
Me voy muy bien para lo mucho que me ha costado llegar. Pero me va fatal, el corazón o lo que quiera que hayas dejado. Incluso sin querer.

Verás; yo no creo en los polvos si te quedas a medias, por el suelo, y sin naranjas.
No creo en los cuentos desde que me los contabas para no dormir. Ni en las cuentas, porque nunca has contado conmigo. Siempre cortado.
Y eso que no era nada,
que después de todo,
lo que queda
eres tú abrazada a otra.
Yo no me creo nada,
más bien me destruyes.

Idiotas corriendo en lugar de caminar, pudiendo tropezarse.

Yo bailaría contigo pero ya me has pisado bastante como para que quede algo más.

Claro que nos gustan los cambios,
si son de ciudad o de temperatura
pero tú has cambiado de parecer
y de aparecer
para desaparecer
y quedarte
donde coño vayas a hacerlo.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Perdóname, a veces te me escapas.



Me enamoré de ti mucho antes de que te atrevieras a pedirme que no lo hiciera,
me bebí lo intentos,
me maté en todas las palabras que no he tenido valor decirte. Porque te lo he dado todo.
Me perdí más de diez minutos antes de que te fueras
y me fui por rota
y por idiota.
Mucho antes que por poeta.

Y eso que eres musa, porque dueles,
y ojalá nunca dejes de complicarme la vida sólo porque quieras quedarte.
Hazme sangrar, que sepa que no estamos tan muertos,
hazme feliz, que aún te puedo ver bailar,
invítame a olvidar,
que ya sé que las copas son fáciles de pagar.


Que ya sé que dices que esto no es amor,
pero también que no mientes,
y las he conocido con las marcas de tus dientes,
y han conocido tus manos sin tener ni puta idea de nada.
Dime, ¿quién tendría cojones a enamorarse después de todo? Y que no nos quede nada.

Y a la mierda los “quédate”, que llegan días de frío y aún no sé donde meterme
y ojalá sea en ti
y ojalá no quieras irte.

Tienes los ojos de quien sabe que lo dejaría todo, con un puto “ven”. Si no te das cuenta es porque no quieres,
o porque no amas, que es lo mismo.

Te quiero, como no volvería a querer en mucho tiempo si te fueras. Te quiero, como si me creyese todo lo que dices, pero al revés.
Y es que, lo único que sé que quiero en la vida lleva tu nombre y tus apellidos.


No sé nada del amor para toda la vida, pero estaría matándome en tus labios el resto de mi vida.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Aquí tienes tu desastre.


No me valen las palabras que esconden mentiras a medias por placer. O por lo que quiera que seas, para quién.
Y muero en el intento de sentirme menos puente, con la de agua que me has hecho tirar.
No me uses, que yo ya no sirvo para nada.


No me da miedo cambiar los papeles, lo que me da miedo es que me cambies el corazón. Pero ojalá te quedes el mío y no me lo devuelvas. Bastante he tenido ya.

Voy a salir con cara de no volver a quererte, pero con pensamiento de no saber cómo dejar de hacerlo. No te lo tienes merecido.

Me he pasado horas leyendo libros intentando dejar de ver como cómplices a lo que tú llamas zorras. Imposible.
Imposible, te escribo.

Mi corazón en un papel arrugado que ya no quiere volver a estar entre tus manos. A bastantes fondos lo has lanzado ya.
Mis manos no son más que un montón de frío que ya no quieren sentirte.
Mi cabeza va a explotar.
Y la rabia es una zorra que quiere que meta la pata hasta el final.

Que cuando alguien te quiere cuenta contigo antes de contarte mentiras. Y cuando no, le cuentan a otras lo que más tarde te va a romper igual.


Qué mal me quedas para lo bien que te vas.

Estoy demasiado rota como para no sangrar, pero tranquila, nos vamos a morir igual.



'Si tú te tiras; yo me tiro al resto. Y si no, también.'


martes, 5 de noviembre de 2013

Qué no pasas. Pregunto.


Te he visto pasar por Gran Vía esta mañana, vestida de flores, con la miada en un punto fijo que se hace más y más borroso por momentos. Como nuestra historia cuando decides que hoy no te piensas mover de la cama, que te quedas a morir. Muy lejos.
Me he visto ir por el espejo, tan sola como nunca, y he visto el invierno venir pegando voces, recordándome que no estoy sola, pero que voy se seguir sintiéndolo así. Que es peor, joder, que es una putada.
Me he ido, claro que me he ido, como el perro que decide escapar hacia donde no quiere sólo porque se ha perdido, desorientado porque no llueve y no tiene reflejo en el que mirarse, y no he encontrado peor soledad que cuando una no se tiene a sí misma. Y se cae.

No nos encontramos, ¿nos estábamos buscando ya?

Hoy he vuelto a pensar en ti, como cada mañana. Algo estarás haciendo bien. Y algo mal, amor, no vayamos a cantar victoria, que no me sé esa puta canción.

Mira, pasa lo siguiente: Que no pasas.
Que hoy me he pateado Gran Vía y no has pasado, y no he visto ni una puta flor, ni un mínimo resquicio de paz, ni un abrazo, una discusión a medias, ni si quiera un polvo sin final feliz. Sin final, que no quiero.

Tú ganas; no he pasado por Gran Vía.
Te miento, porque no me han pagado nunca por hacerlo, y porque si estuvieses mirándome a los ojos, no sabría dónde mirar ni dónde mentirte que no te haya besado ya.

Veo venir el invierno, mi amor, pero, ¿de quién?



lunes, 21 de octubre de 2013

Si tú disparas, se me cae todo.


Te he visto dejarte escribir y he pensado, que ojalá me dejes escribirte toda la vida.
Todos los libros que leo me hablan de ti.
Y ojalá el día que te des cuenta de todo lo que te quiero, no sea el mismo que tengas que decir “hay que ver lo que me querías.”

Si ves que no hago mucho ruido es que sigo caminando de puntillas, para no romperme más. Bastante hemos tenido. Que tú, eres como un roto en el pantalón, justo en la entre pierna. Y no vas a dejar de serlo por muy cachonda que me pongas.
Pero también eres cielo, y ojalá no te nubles nunca.

Que cocinar sin tener con qué, es como vivir sin respirar, o lo que es lo mismo; sin ti.

Mi amor, que el tiempo no cura nada, pero se lo lleva todo.
Que las salas de espera se hacen menos tristes si no esperas sola.
Y te llevo esperando media vida.

¿Te falta mucho?

Ya vale, joder.
Ya vale de jodernos.



Después, si tienes un rato más, sigo contándote.  




viernes, 11 de octubre de 2013

Octubre.


Has entrado sin avisar a punto de dejarme con las cartas encima de la mesa,
para pedirte en silencio que salgas por esa puerta.
Y que la cierres,
déjala bien cerrada.
No vamos a esperar que caiga la última hoja,
yo ya las he arrancado todas.

Comprendo tú dolor, tú también me has dolido antes.

Y dejo de preguntarme por qué me miras así,
todo lo que no odias es a ella.

He intentado convencerme tantas veces de que no te quiero,
que se me han acumulado y ahora te quiero el doble.
Tanto que hasta dueles.
Tanto
que
basta.
Dueles.

Cada vez que miro al cielo, me arrepiento de no saber cómo mirarte de con otros ojos, con otra cara, otra boca, otro cuerpo, otras formas. De no mirarte siempre desde cerca y tener que mirarte desde aquí. Y tú ahí arriba disimulando. Como si no pensáramos siempre en el principio de un libro antes de escribirlo, como si no nos gustarán los felices trágicos más que ninguno. Menos mal que contigo no quiero finales. Y que ni si quiera he pensado el principio; comenzaste sin más.
Y ojalá más.
Ojalá te tenga, y me tengas, entre manos y entre las costuras.

Que tienes razón: nunca tengo bastante. De ti.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Duerme, que es tarde.


Cada vez que me cruzo con una chica triste, me quedo un rato más frente al espejo.
Qué fea es la tristeza cuando no la puedo mirar contigo al lado.

Estamos todos tan acojonados que el camino fácil es enfadarse y morirse. Como el que tira una piedra y le caen 100 encima. Así, mi vida.


No sé cuánto cuesta la felicidad, pero a mí me están dejando toda la tristeza. Lo demás, es de más. Y a todo le estamos dando tanta importancia que no sé cómo voy a salir de esta.
Ciudad.

Te estoy poniendo de todos los colores.
Y me sigues pareciendo igual de gilipollas.
Aunque la vida se vista de seda, zorra se queda.

Hasta aquí. Y un poco más allá me sigo echando muchísimo de menos.

Soy colilla en un cenicero que lleva años sin vaciarse.
Quién se ha atrevido a pintarme de gris la vida para que no levante cabeza.
Tengo el humo en los ojos, y así es imposible que dejar de llorar.

Tengo tanto tiempo que me sigue pareciendo que es tarde para no estar muertos.
La única forma de pasar de todo es dejar que te pasen por encima. Y que sea un tren.
Pero, ¿quién iba a recoger los pedazos?
Por ahora sólo tengo roto el corazón y nadie es capaz de acercarse, no vaya a ser que quiera que se quede. 
De todo lo demás, ni hablamos. Yo tampoco lo he encontrado nunca.

Te estoy pidiendo que me salves. Ya sé que no tienes ni idea de cómo.
Ojalá salvarse a uno mismo no fuese una forma más de estarse torturando por no saber cómo.

Amor, yo ya vivo en tu ciudad. Ya sé que no me has visto. Tranquila, yo tampoco sé dónde mirar.

Me deseo lo mejor. Pero sé que no te voy a tener.



martes, 17 de septiembre de 2013

Suspensos de vida.


Imagina despertarte con un objeto de 1000 toneladas bloqueando la salida. Quedarte quieta del pánico, y no saber si llorar o correr a estamparte contra cualquier muro que te encierra.

Tengo demasiados sueños sin cumplir como para no querer morirme.

Cuando lo que pasa es que no pasa nada, respiro esperando ahogarme.

Soy un precipicio de cristal que ya estaba roto antes de derrumbarse. Lo triste es que nadie quiera pegar las piezas por miedo a cortarse o por miedo a que no encajen del todo. Miedo. Siempre es miedo.
Tranquilos, el daño sólo voy a sufrirlo yo.

Soy tiempo,
encerrado. Encerrada como una presa que sabe que cumplirá cadena perpetua. Con una herida terrible en la vida.
Ya no te hablo de corazón, hace tiempo que sé que no late bien, y no me importa.
No seré yo quien sea demasiado para alguien.
No soy. Nada.
No estoy segura de encajar, pero me desencajo cuando queráis.
Entended que no quiera vivir. Así.
Vosotros sabéis haceros notar demasiado bien como para no sentir el cuchillo. Sacármelo empujando más fuerte, que retroceder es de tontos.

Soy un cuadro que nadie se atreve a pintar, y guarda el boceto en un servilleta de cualquier bar.
Soy quien siempre espera lo que sabe que no va a llegar.
Deja de intentar subirme al cielo, y bájamelo, que no quiero volver a romperme.

Soy un intento de fuga, pero sin billete de ida.
Soy mil veces vuelta, sin saber cómo empezar.
Soy, por eso dejo de ser cada vez que no miro al cruzar.
Soy la chica que se para delante de un semáforo en verde para que los coches sigan pasando. Nunca por encima.
Soy hundimiento de un terreno sin construir.
Y sobre todo, chica triste, y sobre nada, yo.


No intentéis entenderme. Ojalá nunca nadie sepa por lo que estoy no pasando.




martes, 10 de septiembre de 2013

Roma no arderá, pero sí la cama.

El frío joderá, pero nosotras vamos a jodernos más fuerte.



Te voy a dar tanta guerra como orgasmos,
y voy a perder la cuenta queriendo(te),
y tú, por imbécil.
Vamos a volver a empezar,
sin dejar que se escape demasiado el silencio.

Ya me tragué el orgullo, ahora quiero tragarme todo el agua que llevas dentro.
Lamerte las heridas hasta que desaparezcan y tenga que volver a hacértelas a mordiscos, 
y repetir el proceso,
de comerte,
y dejar por ti un camino de besos.

Voy a chuparte el sueño como si te estuvieras derritiendo.

Te voy a llevar de la mano hasta la cama, y voy a jugar con las mías hasta que no puedas ni mirarme a la cara.

Voy a meterte la lengua en el centro del planeta que eres,
y a darte vueltas hasta que se entere el último coche que pise tu ciudad.

Vas a tiritar de ganas, y voy a hacer que te tiemblen las piernas.

Voy a follarte con y sin amor,
con y sin porros,
con y sin alcohol,
con y sin sol,
con y sin música,
con y sin lluvia,
sin ropa.

Voy a atarte y a ajustarte las cuentas de punta a punta
hasta que lo sepa todo el bloque;
tú vas a ser mía.

Voy a ponerme de rodillas sin necesidad de pedirte nada,
y te voy a dar en todo.

Vamos a echar a corrernos tantas veces como lo hemos pensado y no nos va a sobrar ni faltar una sola.
Tranquila, pienso ir muy despacio.

En algún te vi sentarte, y pensé en abrirte las piernas con la punta de la lengua.
En algún momento vas a caer,
y yo estaré encima.

No te preocupes, mi amor, voy a dejar que me hagas lo que quieras, sobretodo tuya.


Roma no arde porque no quieres, guapa.