lunes, 6 de noviembre de 2017

'Fin de temporada para todos los amantes de lo ajeno.'




Soy mendigo ante todas las tareas que dejé pendientes en mi vida anterior,
vagabunda en las calles que me recordaban a ti,
transeunte en una ciudad deshabitada,
en la que ya sólo habitas tú,
sólo habitas tú.

Me pierdo como hojas entre el viento que me lleva hasta tu calle,
vaciar una botella no es más que irse llenando de cientos de pensamientos.
Necesitaría todos los discos de Quique y los nuevos temas de rap,
para diferenciar bien entre lo que me mata y lo que me hace resucitar.

Nunca entendí bien el juego de los columpios hasta que aprendí a usar la soga.
No quedan pañuelos para secar las lagrimas que no somos capaces de soltar,
ni vacío que nos deje en paz,
ya no quedan pañuelos aunque queden cosas por tapar,
ya no aprencian el silencio los que no supieron que había charcos en los que es mejor saltar,
ya no sabe nada de muerte quien nunca aprendió a cantar,
sobran muchos hombres para tan poca virilidad.

Llámame cuando te sobre tiempo
y lo compartimos
una vez más.


martes, 26 de septiembre de 2017

Tengo el mismo calor que hace. Flipas.



Me causa ansiedad la impaciencia por hablar que no respeta que yo lea lo no supe escribir pero necesité leer de otras bocas.

Odios las expresiones repetidas. Plano. Secuencia. Redundancia.

Si veo las películas una sola vez, es por el placer de olvidar ciertos títulos y que dentro de unos años, al volver a ser televisadas, sea como la primera vez. 

Nunca quise perder la magia en la que no creí.

También tengo 500 libros que olvidar, para que al volver a casa pueda barajar cual leer primero.

Hemos roto muchísimos vasos a estas alturas como para estar tristes por ver los pedazos esparcidos por el suelo, pero nos sigue provocando ansiedad las virutas de cristales pegadas en las yemas de los dedos después de estampar el móvil contra el suelo, y estamparos nosotros mismos con la realidad. 

Llévate mi mes de Abril, pero explícame por qué siempre el año nuevo empieza el 1 de Septiembre, y por qué dos miradas que se cruzan entre cientos de personas nos devuelven la ilusión del día de Reyes. 

¿Quién escondió la piedra cuando la mano golpeó mi ventana?

¿Quién nos sacudirá cuando en nuestro estado etílico no reconozcamos quién es el emisor y quién el receptor? 
Mucho menos el mensaje. Pero sobre todo el mensaje.

¿Quién volverá a prometer imposibles sin creer en ellos?

Mientras, nosotros soñamos con cielos contaminados sin tener ni puta idea de qué coño queremos, pero si el de quién.

A veces he llegado a pensar y me he quedado ahí, inmóvil, durante años.

Soy la misma niña a la que le asusta despertar y que todo siga exactamente en el mismo sitio.

Sueño, sobe todo somos sueño.

¿No veis que si la herida cicatriza por el borde, el centro sigue sangrando?


domingo, 10 de septiembre de 2017

'A ver quién es el listo.'



La ilusión es una fotografía de papel en las manos de quien merece ser recordado.

El miedo es un zorro astuto que quiere quedarse con todo lo que tú tendrás que dejar en el olvido.

El desprecio son las manchas de sangre que aún quedan en las sábanas después de arrancarte el corazón.

El cariño es un algodón de azúcar en las manos de alguien que come sin usarlas. Debería saber dónde ponerlo.

El silencio es una tortura cuando escucho retumbar los mismos nombres en mi cabeza.

La música es consuelo cuando el resto tortura.

La duda ofende, pero qué nos está pasando.

El pensamiento circular es pensar en ti, y pensar en ti, y pensar en ti, y pensar en ti y pensar en ti...
Y saber que soy idiota.

El frío es todo lo que siento después de correrme cuando por fin descubro quién soy.

El autoengaño son los vestidos de fiesta que me pongo cuando estoy tristísima.

La infidelidad es entender que no es lo mismo que lealtad, y que siendo más importante lo segundo se valora lo primero.
La infidelidad es entender que estabas drogada y que serena el único nombre que te consta es el de quién duerme a tu lado. 
La lealtad es un perro que después de oler el culo a media manada te chupa la cara. Gilipollas.

Comprender qué había pasado fue confundir tristeza con estar ante alguien triste, porque 'hay algo más triste que dar pena, y es dar miedo', y tú ganaste el primer puesto.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Si vemos las sombras es porque hubo luz.


Darte un suspiro fue perder el aliento,
caminar muy despacio por si rompía lo que había muy dentro,
sondear un amor en mitad de un concierto,
sollozar un recuerdo quedando en silencio.

Me perdí en el mismo prisma que habitaba en tus ojos, me quedé colgada en una sonrisa inhabitable, quizá tuviste razón y ¿Por qué fue tu boca?
Ahora que pregunto y la única respuesta a veces la olvido, ahora que tiro la moneda que porta dos caras, ahora que juego a reírme a escondidas por si ya nadie me salva.
Dime de qué incendio saliste tú que viniste con pinta de llevártelo todo,
dime de dónde narices sale esa luz, que me ha apagado lo que era muy cierto.
Dime si ahora eres tú o le estoy rezando al maldito silencio, dime ahora que porto la cruz si fue este tu único mandamiento.

Ahora preguntas dónde está mi casa después de pisar todo lo que había dentro.



jueves, 10 de agosto de 2017

You fix me.



Una guerra pequeñita comienza en la sala del hospital,
se cierran las puertas y las ventanas,
tratan de quitarte tu libertad,
se oye un llanto en la habitación contigua,
tú desearías verlo llorar,
volar, a veces volar,
te conceden el poder de mentir pero no de callar.

Un castigo de madrugada que termine esta noche con llantos en la almohada.

Tú pensarás estar perdida mientras te prefieres escondida,
el amor como castigo perseguido si se va,
el amor como castillo de arena pa’ empezar,
ondeando por la arena de una playa lo esquivarás.
Dime tú si no es el paso del tiempo el que querrá y se lo llevará.

Concédeme un baile que dure tres vidas,
y las cuatro con sonrisa de gato que perdí, puestas en la balanza,
el miedo a veces las alcanza.
Dime con qué fuerza se mece un bebé en una canasta,
dame la mano y sube donde nadie diga basta.
Y por ti esta casa,
y por ti esta plaza,
y por ti ese bar en la esquinita, por si te cansas.

Y por ti la libertad no será desahuciada,
y las alarmas saltarán cuando hablen de posesivos,
bailando adictivos sin aditivos.
Y a las alarmas confirmarán todo lo que no quisimos, ese cultivo,
y las alarmas, que no son más, no hablarán más de tu ombligo.


miércoles, 2 de agosto de 2017

'Todo el tiempo mirando.'

Un día vendrán a leerme los versos de Pizarnik que no soporto leer en alto por empatía, Irene.



Tardarán años en recomponerse los pájaros de la cabeza si aprendemos a volar por volar.
Pasarán los trenes de largo sin repetir el recorrido, si aprendemos a aumentar velocidad.

¿Cuántas veces vamos a pedirnos perdón a nosotros mismos?

¿Quién mueve los hilos?

Si dejaran de valorar la importancia de una fotografía en papel, si dejaran de abrir el cajón para acariciarla y recordar, si olvidaran esa esencia, no habría ansiolíticos suficientes en el país para los que aún sujetamos la cámara tratando no caernos nosotros.

Tengo golpes en todos los estados de ánimo por andar de rodillas para ver cómo sonríes en un mundo al revés.

Si todos los imbéciles se uniesen para tratar de atentar contra una unión, los demás aplaudirán sin acabar ni la función.

¿Cuántas veces vamos a pedirnos perdón por cosas que volveremos a hacernos?

¿Quién mueve los putos hilos? 

Si todos los coches, de golpe, frenan en el mismo segundo, sentirían algo parecido a lo que siento cuando oigo esas dos palabras salir de tu boca.

Todos los circuitos cerrados se mueren de envidia por no poder salir a buscarte.

Dile a quien mueva los hilos que le pienso cortar las articulaciones si hasta ti no piensa llevarme.

domingo, 23 de julio de 2017

Qué puedo decir.


Todos los incendios llevan un nombre de pronóstico reservado. Me considero capaz de caminar por tu espalda, descalza, consciente del precipicio. Pero me considero. 
Soy misionera en un mundo sin misión, en absoluto. 
No me gustan las colas largas de gente, no me gusta la espera. Detonaría centros comerciales. Somos imbéciles comprando un montón de cosas inútiles, pero qué guapa estoy hoy.
Pienso en la muerte al menos una vez al día, consciente, pienso que ojalá me estén esperando todos los que esperé que jamás se marcharán. 
Os echo de menos.
Mira, que tenéis unos ojos preciosos para los tiempos que corren.
Me duele tantísimo la cabeza que nadie podría curarme nunca si yo no accedo a pasarme 4 horas en la sala de espera de un hospital. He superado la fiebre.
No puede quedarte nadie cuando no quede nadie. No estoy para cuentos.
El amor no es una mierda, pero nosotros lo somos para él.
Piso otra.
Me llamas a las 3 de la mañana y me parecen de la tarde. Llaman a la puerta y sólo recibo mensajes anónimos.
No moriremos hoy.
No moriremos hoy.
No moriremos.
Tengo 200 páginas escritas de un libro con nombre de canción. Tengo un vestido precioso para el día de mi funeral.
Estoy tan bien que si me muero no me importa.
Estoy bien.
Estoy muy bien.
Ahora me alimentan otros peces, y yo a cambio les doy migajas de lo que soy.
De lo que soy.
Soy ciclón, me gustaría sobrevolar todas las ciudades de Europa. Llévame al parque.
Soy un círculo en el que bailarán todos los niños del patio de un colegio abandonado.  
Mi penitencia son las heridas en las rodillas que me hago al despertar. 
Las noticias me recuerdan que aún queda espacio para estar triste. Conservo mi derecho estático. 
Por qué a él.
Por qué a ella.
Por qué a todos.
Por qué al mundo.
Cada vez que abro los ojos ante una noticia todas las cámaras del país son arrojadas a un volcán en erupción.
Y yo no puedo no estar triste.
Laméd el plato como laméis la herida, insensatos.

Conservo mi derecho a no temer al mañana, pero me da una tremenda pena el hoy.



jueves, 13 de julio de 2017

Anything.

Ojalá todas las niñas vistieran de azul, que tuvieran cochecitos y no Barbies con estereotipos dando pie a una sociedad imbécil.


A veces pasa que te pasa algo o alguien que te hace pensar que ha cambiado todo y mientras pasa tú pides que se quede.
Mientras todo, tú pasas más tiempo con los amigos celebrando, y eliminas gentecita desconocida de las redes sociales. Y borras aplicaciones de mierda. Y tachas en tu agenda números que un día quisiste conservar pero que ahora bah.
Y caminas por la calle con la música que te recuerda que vives en presente porque ya no queda la pelusilla tonta de que hubo tiempos mejores. Nada mejor que el ahora, corazón, nada mejor. O te ahogas.
Y te apetece pasear en bicicleta al ritmo de un estribillo tontísimo, teniendo ideas tontísimas, fuera de idealizaciones tontísimas. 
Ahora sacas libritos de colores y pintas corazones en tono arcoiris, pero estamos o muy jodidos o muy enamorados, que a veces es lo mismo. 
El caso es que es verano, y a mi me sigue preocupando mogollón el invierno. Pero sigo usando imperativos y diminutivos, por si el frío, claro, por si el frío. Por eso mis pantalones hasta abajo y mis camisetas hasta arriba. Por eso y porque la sociedad va a seguir siendo una mierda, pero tú estás preciosa.
Por eso, y porque para viajar contigo no necesito bolsa, ni canción infantil, ni ná de ná.
Porque a veces pienso en mi vida anterior, como si no hiciera tan sólo unos meses y pienso que está mejor, que a veces en el mar no hay ni peces.

martes, 4 de julio de 2017

Homeopatía.


Pasamos años hablando un idioma distinto. Los niños en los parques no tenían la misma risa. Libretas sin secretos para todos los públicos. Terapias mal llevadas. Meses de autodestrucción. Volver a una casa en la que alguien te recuerda que debiste irte hace tiempo. Pasear en metros cuadrados. Sentirme pequeñita, pequeñita, pequeñita. Acurrucarme. El amor es libre y una falsa propiedad es un adiós desinteresado. Hacerle muequitas al olvido. Jugar a las casitas con los dragones y no con las princesas. Reírme de mí porque el resto ya no tiene ni puta gracia. Seguir paseando en metros y metros y metros. Cuadrados, cuadrados, cuadrados. 
Desde que me conozco me tengo muchísima paciencia, me doy la razón y palmaditas. Lo has hecho bien, lo has hecho bien. Era lo correcto, mi amor, era lo correcto. Si me repito es porque causo sensación en mí, y puedo consentirme un ratito más. Enamorarse de alguien que no existe es saber a ciencia cierta lo que buscas. Una casita en el mar, mi playa, una casita en el mar, sirena. Alguien que jamás ha leído uno de mis libros pregunta desde cuándo no lo hago. Yo leo, canción de cuna, yo leo. Se nace restando y se muere rata, serpiente, se muere rata. Y no habita cura en la vida, no habita cura para tanto veneno. Si existe el antídoto que se extinga, terror, que se extinga, si existe la paz, mi amor, que se extinga. Muérete por verme, entre mis bracitos de finos hilos. Préndeme fuego, fuego, ábreme fuego. Mátame por verte. Muérome en ausencia. He conseguido mejorar el presente mientras alguien trataba de matarme. Ya no me interesa nuestro pasado. Lo que más me gusta de llamar a alguien "pareja" es ser libre al pronunciar. Me extingo en una nube matemática, me pierde tu genética, me asaltan aves geométricas. He resuelto un enigma cuando trataban de mostrarme el enunciado. He esquivado un intento de manipulación mientras abría otra cerveza. Ella no tiene mis ojos, no tiene mis ojos, no tiene mis ojos. Soy una botellita dando vueltas, no tardarán en arrojarme al mar. La felicidad son aviones de papel: sopla.
Conocí a alguien que me gustó muchísimo más que Kase O, pero muchísimo menos que tú.

Gracias por la oferta, con lo bien que me quedaba.

jueves, 29 de junio de 2017

Primer mandamiento: No cosificarás.

Soy verbos inutilizables. Mi vida es un precipicio con caída a tu boca.
Ya no quiero despertar.
Me quedé soñando despierta.
No me he querido dormir desde entonces.
Mis canciones son tu risa.
Volvería a ti bailando.
Quiero que espantes mis moscas mientras se mueren de celos.
Quiero que acunes mis ideas.
Quiero pisar tu animalito salvaje hasta dejarlo indefenso.
Te echo de menos como si todos los castillos hinchables en los que los niños aún juegan se desinflasen a la vez. 
Te echo de menos como si no pudiera perdonar tu ausencia.

El mundo no es una mierda cuando estás en mí. Vámonos a los tejados, mi amor.

Necesito amontonar mis libros encima de la cama y que tú elijas cuál leer conmigo.
Que te vengas encima, no miraré donde no estés tú. 
Quiero volver a odiar que pongas Taylor Swift en mi coche.
Quiero no salir de ti.
Quiero que la palabra redundancia sea otra redundancia, pero que nunca sea redundancia que no haya nada.
Quiero que mi nombre siga siendo tu bucle.  
Quiero que me desgastes. 
Quiero que sigas buscando la cura.
Quiero besarte en todos los lugares públicos porque ya sabemos de sobra que nada es lo único que nos importa el resto.
Quiero besarte. Aquí y ahora: ven.

martes, 20 de junio de 2017

Adrián y Lucía.


He estado escuchando una canción mientras pensaba que el título estaba mal escrito.
Escuchaba la canción mientras pensaba en la libertad de llamarla canción de cuna.
Escuchaba atentamente mientras barajaba si Adrián podría entenderla, y podríamos cantarla un día con Lucía.
Pensaba que la canción debía llamarse justo por otros nombres.
Pensaba en que es una de esas canciones de saltar dados de la mano.
Pensaba en lo mal que se me da jugar, y lo fatal que intento a veces bailar.
Pensaba en que ellos lo harán muchísimo mejor siempre.
Escuché al final una parte de la canción que hablaba de adiós, y justo ahí entendí porque no se llamaba ni Adrián y tampoco ni Lucía. Entendí que hay personas que incluso antes de que lleguen sabes que jamás abandonarás, ni abandonarás el sentimiento.
Al final, he llegado a la conclusión: alguien debería hacerles una canción, alguien debería escribirles cientos de libros.
Y por si no llega nadie a tiempo: Esta vez seré yo.
Porque Adrián jamás será Adrián, y Lucía jamás será Lucía,
pero yo no podré dejar de querer a quien realmente son.


lunes, 12 de junio de 2017

A ti.



Si no deja de llegar hasta mí el sonido de las ambulancias, voy a tener que mudarme.
No hay suficientes ansiolíticos para quitarme tiempo de encima.
Hace demasiado calor desde que haces demasiado.
Soy la niña tonta que baila frente al espejo de su habitación, pero jamás lo haría con alguien que miente. Quizás no soy tan tonta.
Quiero llamarte cosas cursis y ver cómo siguen anunciando nuestros nombres por todos los medios, cómo siguen pisoteando el pasado como si nosotras pudiéramos dejar de lado el presente por sus síntomas egocéntricos. 
Que alguien se dé cuenta de una vez que le estamos pidiendo al amor dejarse ver mientras nos vendamos los ojos.
Apaga la luz, vamos a hacerlo esta noche. Y luego, todas las demás.


Que quizá lo mejor de las charlas en el bar sea dejarnos con la palabra en la boca.

Y no sé, quizás el reflejo de tu olor sea la mejor estación y sólo sea porque sea ella y como ella. Porque ella es ella y no quiere ser nadie más.
Que quizás sí miré, y era por ella, porque quizás ella también. 

Y ella, tú.

El para siempre dura lo que tardas en decir para siempre.
La caída desde un séptimo duele menos que el último rastro de los mensajes que dejaste archivados en una conversación. 
Las conversaciones pasan cada menos de cinco minutos y algunas te hacen sentir como en dos segundos mientras otras se hacen tan eternas que sientes cómo pesan.
Me duele la vida que no tengo, pero muchísimo más la que me inventé, la que me invento e inventaré. 
Me duele siempre algo porque siempre necesito sentir que no me duele nada. 
No me duele nada desde que digo que me duele algo.
Me duele algo desde que digo que no me duele nada.
Redundancia.
Te miro.
Redundancia.
Me sabes a polvo después del cigarro. Viceversa. 
Me sabes a sustancias tóxicas implícitas en un tarro de crema de cualquier sex shop
Y a mí ya me pesa el verano en la ropa. Y me pesa el olor de las ausencias. Cada vez lo llevo mejor, y eso puede ser lo peor que haya pasado desde que no andaba pasando nada.
Cada vez que me pasa todo vuelvo a contar por qué no. Y vuelvo a saber por qué estoy aquí.
Otra
Vez.
Se me abre el cielo de la boca y me brotan pájaros y sangre, cada vez que pienso que no me piensas o que lo estás haciendo, y no te beso.
Escucho a Silvi hablar de secretos mientras nos besamos por las calles y nadie se entera porque nadie debería saber guardar un secreto que no es suyo, porque deja de serlo.
No hay privacidad cuando los vecinos piden oírte gritar.

Quiero correrme
Siempre
Contigo.

https://youtu.be/tdQhFjsWQWA

domingo, 11 de junio de 2017

Qué.

'No puedo hablar de lo que tengo por delante porque sí.'




Hay un montón de fotos colgadas en las que no sale nadie. Pero tampoco entra.
Nadie.
Hay piedras empujando un zapato hasta el final. Y ya no sé si puedo.
¿Quién tendría más fuerza?
Hay mentiras definiendo un estado de ánimo. Para qué vamos a decir la verdad a estas alturas. 
Hay toboganes en tu pelo hechos con lágrimas y no te das ni cuenta.
Hay formas de echar de menos una risa y de salir a buscarla en las calles de una ciudad.
Hay algo que no sé si encontré.
Hay piezas de todo lo que no quise ver o todo lo que quería ver y no vi.
Hay formas de imaginar estar igual de aturdida que un niño dando vueltas, y vueltas y vueltas y vueltas y vueltas. 
Hay formas de quedarse con algo o con alguien. Pero ojalá nunca tengamos que llevar el mismo fondo de pantalla porque no cambie nunca nada.

viernes, 9 de junio de 2017

Smile también es una canción de Avril Lavigne.



A veces la prisa es un lastre, al igual que la rabia, se acumula y no deja espacio para momento ahora, para el momento en presente. Mi padre siempre me ha dicho "asegúrate de saber andar antes de echar a correr", y alguna vez lo he olvidado por llevar tanta prisa. Es más importante llegar teniendo todas las bases solidificadas, sabiendo el recorrido y disfrutado el camino, que llegar sin más, un "aquí estoy" no significa que estés aquí, quizá sólo haya sido un golpe de prisa. 
A veces reconozco que si hay mucho ruido de fondo es mejor permanecer en silencio que tratar de levantar la voz por encima del resto. Es absurdo el monumento que otorgamos al ruido constante, al necesitar escuchar algo, por mínimo que sea, para saber que seguimos aquí. 
A veces creo que una lista de reproducción sólo es una forma de ordenar los sentimientos por mayor y menor intensidad. Las que van primero son como las primeras relaciones, a veces sólo están ahí indicando que cuando por fin suene la última habrás olvidado cuál fue la primera, tendrás un vago recuerdo, y nadie quiere esos recuerdos, preferimos soltarlos.

Y en fin, a lo que iba: No me importa que música suene esta vez en tu coche, ni en el mío, no me importa si vamos deprisa o despacio, no me importa si hay mucho ruido o permanecemos calladas, yo me quedo contigo, 
por si me lo vuelves a preguntar.



lunes, 5 de junio de 2017

Una canción de Taylor Swift.

"La indiferencia es un gustazo, es como rascarte una zona de la espalda a la que no llegas."



Tuve que decir que no, para aprender a decirte que sí.

Mientras sonreías.
Sonreías,
gracias por sonreír y buscar con la mirada lo que quedaba de mí.

¿Qué has hecho en mí?

¿Qué has hecho en mí?

Gracias por llegar para tratar de sanarme.