Quiero ser madre,
olvidar que me mentías,
olvidar la controversia,
Reconocería su valor aunque no lo pudiera ver, de verdad. Aunque en esta plaza de aparcamiento donde antes era uno ahora reconozca que caben dos. Aunque en este hueco en el costado donde antes encontrábamos chicha ahora sepa reconocer sudor. Aunque en ese cenicero no haya nada que vaciar. Aunque haya destrozado la materia y la desordene para que no pueda solidificarse más. Aunque haya renunciado a otros estados de ánimo y la agitación entre sístole y diástole superé la velocidad permitida. Aunque haya provocado sonrisas y tenga que decirte al resto que no, no, y por si lo preguntas: no. Aunque haya quitado significado a lo que otros llamarían canibalismo y lo haya normalizado. Aunque me aferre a que mientras quede algo, por favor, que no duela. Aunque la búsqueda sea en otros montones donde casi nadie, pero todos quieren. Aunque me recuerden una y otra vez lo que ya sé. Aunque lo sepa. Aunque haya trazado más líneas rectas de las que podrían imaginar y puedo asegurar que me encanta saltar en cada vértice sin mirar – el vértigo no es más que un golpe seco justo en el centro de los sentidos y es allí donde te encuentro –. Aunque camine de puntillas y analice un "llámame", no consientas que el miedo me haga cambiar de opinión – es eso que nos pasa justo cuando estamos apunto de hacer lo que tenemos que hacer, dice Risto –. Aunque lo que más me guste de las canciones sea lo que suena en mi cabeza. Aunque lo que más me guste del humo sea la risa. Aunque haya demasiada gente teniendo mucha prisa en un lugar donde yo sólo quise quedarme
quieta.
Aunque no sepas de qué estoy hablando, que quede claro: tú no podrás con mis 43, da igual quien seas.
A ti te querré a pesar de las estaciones.
Felices 365.
Llego pronto, pero te he esperado siempre.
Donde aquellos veían lágrimas yo saboreaba sangre.
Donde ellos creían derrota yo encontraba una herida,
sólo una herida.
Polvo al polvo.
Caricia a la caricia.
Y no se lo digas,
no se lo digas
Porque tú caminabas y aquí nadie vigila,
nadie vigila.
Porque hiciste apología de algo que no supiste defender,
no supiste defender.
Porque esta era mi guerra y luchaba sola,
sola,
sola.
Porque un día aplaudí un final y ya era tarde cuando quise pedir que no se acabara.
Porque la última vez los gatos estaban tristes, amor, estaban tristes.
Y los tejados no tenían paredes, canción, no tenían paredes.
Porque ay, qué pena cuando la pena podemos contarla,
pues imaginad cuando no os salgan las palabras.
Insensatos, que tirásteis la piedra olvidando el pecado,
y yo estaba a tu lado,
yo estaba a tu lado.
Y acaricie un dolor amaestrado,
un dolor amaestrado.
Amor a mi amor, a quien pudo darlo.
Pedidle piedad ya que estamos, a quien nos la está quitando.
Que yo...
He tenido tanto miedo, que no he sabido de donde sacar más espacio
Y tuve que renunciar a la última en un bar, y quise llegar sola a casa;
recordadle a la herida que es mejor sola cuando te esperan.
Recordarle al suicida qué es mejor, cuando te esperan.
Recordarle mientras yo le recuerdo a los imbéciles que creyeron saber cómo me sentía mientras los segundos pasaron en días,
Diles que creyeron que mi dolor brillaba por su ausencia y que casi me persigue la culpa hasta la tumba,
hasta la tumba,
hasta la tumba.
Decidles a aquellos que creyeron ver cómo desviaba la mirada, que sólo quería creer todo lo que no era cierto,
que quise hacer aviones de papel con las palabras y quemarlas,
que quise cambiarlo todo
todo
todo
todo
casi todo.
Y que al final te das cuenta que lo importante no es lo que pasa:
es lo que se queda.
Intransigible es todo lo que me toca cuando tú no. Intransigible es es número de kilómetros de mi casa a la tuya. Intransigible es el trayecto que no estamos haciendo ahora, y que soñamos. Intransigible es la ausencia de saciedad. Intransigible es una palabra larguísima que no me lleva hasta ti.
Después de todo lo que otros se empeñaron en esconder, vengo dispuesta a enseñarte todos mis rincones, vengo a vestirme de rojo cereza y a fingir que hasta ahora, no sabía bailar.
Después de todo lo que nos han prometido, vengo a pedirte que cuando la música pare de sonar, vengas a besarme.
Vengo a descifrarte el comodín indescifrable del silencio, vengo a colmar los vasos con vino, para que seas tú la boca que me calma el vaso.
Vengo a llorar asustada el desaliento de quien quiso alumbrar una escena olvidando la importancia de los demás intérpretes.
Vengo a subirme al escenario, dormida y despierta, con los bolsillos colmados de dinero para que en los próximos años nadie se ría públicamente.
Vengo a que nos demanden por intromisión.
Vengo a que se muestre nuestra boda en los telediarios.
Vengo sobre todo, para que se muerdan la lengua aquellos que juraron que ya se acabaría el juego. Para enseñarles las rodillas y que entiendan que no hay seriedad en lo serio.
Vengo para aclarar el significado de la palabra intransigible, señalando a todos los que jamás sabrán lo que tenían delante.
La ilusión es una fotografía de papel en las manos de quien merece ser recordado.
El miedo es un zorro astuto que quiere quedarse con todo lo que tú tendrás que dejar en el olvido.
El desprecio son las manchas de sangre que aún quedan en las sábanas después de arrancarte el corazón.
El cariño es un algodón de azúcar en las manos de alguien que come sin usarlas. Debería saber dónde ponerlo.
El silencio es una tortura cuando escucho retumbar los mismos nombres en mi cabeza.
La música es consuelo cuando el resto tortura.
La duda ofende, pero qué nos está pasando.
El pensamiento circular es pensar en ti, y pensar en ti, y pensar en ti, y pensar en ti y pensar en ti...
Y saber que soy idiota.
El frío es todo lo que siento después de correrme cuando por fin descubro quién soy.
El autoengaño son los vestidos de fiesta que me pongo cuando estoy tristísima.
La infidelidad es entender que no es lo mismo que lealtad, y que siendo más importante lo segundo se valora lo primero.
La infidelidad es entender que estabas drogada y que serena el único nombre que te consta es el de quién duerme a tu lado.
La lealtad es un perro que después de oler el culo a media manada te chupa la cara. Gilipollas.
Comprender qué había pasado fue confundir tristeza con estar ante alguien triste, porque 'hay algo más triste que dar pena, y es dar miedo', y tú ganaste el primer puesto.
Darte un suspiro fue perder el aliento,
caminar muy despacio por si rompía lo que había muy dentro,
sondear un amor en mitad de un concierto,
sollozar un recuerdo quedando en silencio.
Me perdí en el mismo prisma que habitaba en tus ojos, me quedé colgada en una sonrisa inhabitable, quizá tuviste razón y ¿Por qué fue tu boca?
Ahora que pregunto y la única respuesta a veces la olvido, ahora que tiro la moneda que porta dos caras, ahora que juego a reírme a escondidas por si ya nadie me salva.
Dime de qué incendio saliste tú que viniste con pinta de llevártelo todo,
dime de dónde narices sale esa luz, que me ha apagado lo que era muy cierto.
Dime si ahora eres tú o le estoy rezando al maldito silencio, dime ahora que porto la cruz si fue este tu único mandamiento.
Ahora preguntas dónde está mi casa después de pisar todo lo que había dentro.