No me valen las palabras que esconden mentiras a medias por placer. O por lo que quiera que seas, para quién.
Y muero en el intento de sentirme menos
puente, con la de agua que me has hecho tirar.
No me uses, que yo ya no sirvo para
nada.
No me da miedo cambiar los papeles, lo
que me da miedo es que me cambies el corazón. Pero ojalá te quedes
el mío y no me lo devuelvas. Bastante he tenido ya.
Voy a salir con cara de no volver a
quererte, pero con pensamiento de no saber cómo dejar de hacerlo. No
te lo tienes merecido.
Me he pasado horas leyendo libros
intentando dejar de ver como cómplices a lo que tú llamas zorras.
Imposible.
Imposible, te escribo.
Mi corazón en un papel arrugado que ya
no quiere volver a estar entre tus manos. A bastantes fondos lo has
lanzado ya.
Mis manos no son más que un montón de
frío que ya no quieren sentirte.
Mi cabeza va a explotar.
Y la rabia es una zorra que quiere que
meta la pata hasta el final.
Que cuando alguien te quiere cuenta
contigo antes de contarte mentiras. Y cuando no, le cuentan a otras
lo que más tarde te va a romper igual.
Qué mal me quedas para lo bien que te
vas.
Estoy demasiado rota como para no
sangrar, pero tranquila, nos vamos a morir igual.
'Si tú te tiras; yo me tiro al resto.
Y si no, también.'